jueves, 19 de noviembre de 2009

Una de piratas

En el cole, cuando un chaval estaba muy flaco le llamábamos bosnio. Pero muy al principio del cole, antes de la guerra en los balcanes, le llamábamos somalí. Aquellas fotos de niños negros en los huesos con la barriga hinchada de parásitos y porque el intestino se inflama cuando no hay manyuca mucho tiempo, aquellos niños se convirtieron casi en un arquetipo inconsciente de pobreza del que luego muchos renegamos frívolamente por considerarlo "demasiado cliché". Era la guerra civil somalí de 1991. Los niños que no murieron, crecieron. Unos se hicieron piratas, otros montaron la actual guerra, otros siguen huyendo y otros lo hacen todo a la vez.

Los niños de aquí. Los niños buenos que andaban pidiendo el Domund con la foto de un somalí medio muerto en una taza de plástico. Ahora piden cuarenta años de cárcel para el chaval. Eso los más buenos. Otros prefieren directamente que lo acribillen a tiros si pasa con su lancha cerca de un atunero español.